martes, 14 de abril de 2009

DESDE EL HOSPITAL NAVAL DE PERU



Casi nada: soy un modesto religioso pasionista que lleva 47 años en el Perú desde que los superiores me mandaron desde Bilbao. Y en esta oportunidad, de las supuestas merecidas vacaciones en España me tocó experimentar unas vivencias especiales que hacia tiempo me venían sonando: El fenómeno Medugorje (pronuncian medugorie). Por supuesto que todo el entorno de la propaganda era siempre espiritual, sin dar lugar a otras elucubraciones que suelen estar reservadas para personas de predilección. No, no era por ahí mis afanes si no, los del cambio de corazón. Y algo había que hacer para acercarse más a Dios.

Por supuesto que jugó un papel importante la magia de Internet. Es decir, suelo curiosear con frecuencia los informativos religiosos y llegué a tropezar con www.mercaba.org en la que colabora el padre Juan García Inza. Anunciaba una peregrinación juvenil internacional con motivo de los 25 años de las apariciones de la Virgen a 6 adolescentes croatas.

Durante todo este tiempo las Radio Marías de casi todas las capitales del mundo anunciaban los mensajes marianos tras recitar el santo rosario.

Anunciaban que el evento de este año se celebraría del 1 al 8 de agosto, fechas en que coincidían con mis vacaciones en España, La segunda magia fue la Sra Beatriz y su grupo organizador quienes hicieron posible mi viaje a Medugorje.. Nos dieron el programa de cada día: había que llevar, sombrilla, un pequeño transistor de frecuencia modulada con sus audífonos y alba y estola para los sacerdotes. Todo se hacía imprescindible en especial el pequeño transistor que servia para enterarse- por medio de la traductora contratada- del programa que se difundía por los parlantes en lengua croata. Al llegar a Medugorje nos juntamos como 400 sacerdotes para atender a los 30,000 peregrinos de 40 naciones, cada grupo con su bandera. De España, llenamos los 160 pasajeros del avión, incluido 11 sacerdotes.

El caso es que al llegar a Madrid llamé por teléfono a la administradora la señora Beatriz, y me citó a las 11 de la noche en el aeropuerto de Barajas, en el sector T y mostrador 125 pues el avión salía a las 3 de la madrugada.

Llegamos a Split, aeropuerto de Bosnia a la hora prevista tras los trámites de aduanas nos esperaban los buses que nos llevaría hasta los hoteles de Medugorje.

Los eventos del santuario se celebraban en un gran estrado cubierto de la intemperie, que cubría altar y concelebrantes, el resto del público quedaba bajo la protección de sus propias sombrillas, bajo un sol canicular. Las mañanas correspondía a los testimonios de los jóvenes que narraban su conversión y experiencias espirituales. Mientras tanto los sacerdotes nos distribuimos por toda la campa, provistos de la bandera indicadora de la nación respectiva para reconciliarse el penitente..

Otros grupos preferían visitar la capilla del Santísimo expuesto de forma permanente que dicho sea de paso siempre permanecía llena, en fervoroso silencio, no permitían cantos ni rezos comunitarios. Sorprendía que con frecuencia los jóvenes adoraban al Santísimo, rostro en tierra. Así llegué a comprender mejor aquel ambiente de piedad , tan especial. Latía un fervor que movía a oración permanente descubriéndose en él, un amor desconocido hacia el prójimo.

Todo este organigrama lo atiende y sigue atendiendo los padres franciscanos que también regentan todas las parroquias próximas y que al mismo tiempo supieron orientar a los jóvenes videntes el verdadero mensaje divino de aquellas manifestaciones que narraban.

Es verdad que aquí hubo algún desacuerdo a cuenta del obispo de Mostar con los franciscanos. El obispo empeñado en negar la sobrenaturalidad de las presuntas apariciones, al tiempo que sustituiría a los franciscanos por el clero diocesano. Ello supuso cierta tensión con el pueblo. .Zanjó por fin el asunto la misma Santa Sede que por entonces lo encomendó a la Conferencia Episcopal de aquella zona eclesiástica. Actualmente llegan los peregrinos sin problemas .Tan solo les mueve estos dos lemas: LA ORACION Y EL AMOR.

En tanto sigue en estudio el caso Medugorje.

Detallitos a considerar: la industria montada en torno a Medugorje es enorme. Es decir que si no lo hubiera habría que procurarla. Esto ocurre en todos los santuarios marianos o no. La gente quiere llevarse algún souvenir a como de lugar (recuerdo que cuando visité in illo tempore la modesta vivienda de santa Bernardita Souvirus en Lourdes, la tuvieron que proteger forrandola interiormente con una malla metálica para protegerla de los desmanes de ciertos peregrinos empeñados en llevarse algo, como una astillita de la baranda de la escalera, acarreando con ello el malestar de unos y otros). Apareció el agua milagrosa de la gruta de Massabielle y surgieron los envases de plástico tan apropiados para llevarse el agua y con ello se acabó el problema ¿Que hacen negocio a cuenta de las apariciones? No será precisamente la iglesia sino que hay que entender que es un mal necesario. Mal que redunda en beneficio y desarrollo de los pueblos con sus pequeñas industrias y mejoría de los mismos edificios.

Retornando un tanto la programación de los peregrinos nos resultaba fervorosa la santa misa amenizada por un grupo de cuatro violinistas, cuatro flautistas, una chelista y un pianista acompañando al solista que cantaba en croata. No se trataba de volumen sino de melodía que ayudaba el fervor de la oración. Por supuesto no se entendía la lengua croata pero daba igual porque ayudaba mucho a la oración.

Esta vendría ser la reseña del evento. Los franciscanos lo saben hacer muy bien y para la santa misa comunitaria de los 400 sacerdotes de 40 naciones(y algún que otro obispo) tampoco había problema, pues la plegaria era en latín y el resto de la misa incluyendo las homilías se solucionaban con la ayuda de los audífonos del transistor de frecuencia modulada y que permanecía en el bolsillo.

Por lo demás mis felicitaciones a los padres franciscanos que trabajan como cosacos y siempre fieles a la iglesia aunque no tengan aún la aprobación oficial de las supuestas apariciones de la Virgen en Medugorje .De todas maneras allí se va a orar y a cambiar de corazón, para acercarse más a Dios.

Y por si no lo sabíamos, cuando en las naciones desarrolladas perdieron el concepto de pecado (ya no se confiesan en el sacramento de la reconciliación) allí recuperan la paz del alma acercándose al confesor. Y si hay duda que nos pregunten a quienes estuvimos confesando tantas horas, pasando calor y sed. Pero que lo dimos por bien empleado. Y si Dios me da salud repito el “menú” en las próximas vacaciones.



NOTA.- Muchas gracias padre, recuerdo lo bien que lo pasamos, lo mucho que rezamos y administramos el perdón de Dios. El viaje de regreso a Madrid juntos en el avión fue muy agradable. Nos veremos, si Dios quiere, el próximo año. Un abrazo, Juan García Inza.


Padre Juan García Inza
Murcia, España

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