
Estábamos un grupo rezando el último Misterio Luminoso del Santo Rosario. Antes de acabar me dice una religiosa: -Mire a su izquierda.- Miré y contemplé con agradable sorpresa a este niño de la foto que, dejando en el suelo su barita, se había arrodillado y recogido en oración ante la imagen de este Misterio dedicado a la Institución de la Eucaristía. Le hice inmediatamente esta foto, y después me interesé por él. A unos pasos vi a un matrimonio que sonreían felizmente. Resultaron ser los padres del niño que gozaban viendo del gesto del pequeño. Intentamos hablar con ellos, pero eran polacos y el idioma nos lo impidió. Pero hablamos con los gestos y el corazón. Le enseñé cómo había salido la foto y me dieron una dirección para que se la enviara a Polonia.
He contemplado muchas veces esta tierna imagen. Es la viva imagen de la fe cristiana que la Virgen nos está recordando: orar, hacerse como niños, ser sencillos, dejad que los niños se acerquen a Dios. En su mensaje del 25 de mayo de 2001, nuestra Madre, la Reina de la Paz, dijo lo siguiente: “¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia los invito a la oración. Hijitos, trabajan mucho pero sin la bendición de Dios. Bendigan y busquen la sabiduría del Espíritu Santo para que los guíe en este tiempo, a fin de que comprendan y vivan en la gracia de este tiempo. Conviértanse, hijitos, y arrodíllense en el silencio de vuestro corazón. Pongan a Dios, en el centro de vuestro ser, para que puedan en alegría testimoniar las bellezas que Dios les da continuamente en vuestra vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”.
Contempla la imagen de este niño, que arrodillado reza con sus manitos juntas, y que ha invitado al Señor a entrar en su corazón silencioso. Si no nos hacemos como él nos será difícil entrar en el Reino de los Cielos.
Juan García Inza
Murcia, España
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